Luego de la decisión del Gobierno de Sebastián Piñera y de su ministro de Minería, Juan Carlos Jobet, de adjudicar a dos empresas el contrato especial de operación del Litio (CEOL), organizaciones sociales y sindicales agrupadas en el Movimiento Litio Para Chile, convocaron a una manifestación en las afueras del ministerio de Minería en Santiago( Amunátegui 232), el viernes 14 de enero a las 11 hrs .

Esto en protesta por licitar y adjudicar el litio, que es una sustancia estratégica y no concesible, en un contrato especial, única manera de que una empresa pueda explotar el litio en Chile, iniciado en un proceso de licitación muy apresurada (en Octubre) y a juicio de muchos, a espaldas de la ciudadanía y a lo que pueda acontecer al respecto a este y otros minerales y sustancias en la Convención Constitucional.

El Gobierno lanzó en octubre la licitación de CEOL, equivalente a una producción anual de un 28% del mercado mundial actual por 20 años, algo criticado por múltiples expertos, organizaciones sociales y ciudadanas.

En un artículo publicado en los medios, los prestigiosos científicos Gonzalo Gutiérrez, doctor en Física, y José Zagal, doctor en Química, señalan que “son tres las nuevas aplicaciones del litio”. “Primero, el litio se utiliza para almacenamiento de energía, a través de su uso en baterías eléctricas y acumuladores termo solares”. “Segundo, contribuye a la eficiencia energética, empleándose en aleaciones de aluminio-litio en aviones, barcos y rodados. “Tercero, el litio es el elemento del cual se produce el tritio, que es el combustible de la futura fusión nuclear”.

Todos estos usos dan cuenta del valor que tiene el litio y la ventaja que existe el tener estos yacimientos que además, en el caso de los que se encuentran en manos de SQM, entregan litio de alta pureza por las condiciones propias del desierto de Atacama, a diferencia del litio que se extrae en otros lugares del mundo o de nuestros naciones vecinas. 

Sin embargo, al conceder el Litio a las empresas, no se asegura el desarrollo de una industria o desarrollo de mayor tecnología o valor agregado, y ni hablar de producción de baterías o precursores de baterías, convirtiéndose en un trato muy lucrativo para la empresas ganadoras, pero que resulta en escasos o nulos beneficios para todos los chilenos y chilenas.